Pantalón negro, camisa blanca...

Que poco hace falta para algo tan grande, hablamos de unos simples colores para portar a NUESTRA PATRONA, ahora que está tan en boga la selección roja, podríamos decir que la selección blanquinegra ha conseguido otro éxito el día 6 de junio, celebración del Corpus Christi.

Pero dejemos de hablar materialmente y digamos que para llevar esos colores, blanco y negro, hay que tener algo más, como han demostrado los horquilleros/as, “Devoción”, que deberíamos escribir en mayúsculas.

Ahí están cuando la Virgen quiere venir a su casa, cuando quiere acompañar a su hijo, cuando quiere regalarles a los ubetenses su presencia en las calles allá por septiembre.

Una devoción que no distingue sexos ni fronteras, un amor de muchos hombres y mujeres ubetenses y aldeanos que bien capitaneados han llevado sobre sus hombros a NUESTRA PATRONA, y vuelvo a repetirlo en letras grandes, porque es de todos/as. Y todos/as podemos llevarla, si no con los colores blanco y negro, sí con nuestros corazones acompañándola, visitándola y gritando a pleno pulmón “Viva la Virgen de Guadalupe”, cuando dichas palabras salen también del corazón del Horquillero que la porta en su hombro.

La Virgen de Guadalupe, vuestra Madre, os da las GRACIAS, por el sacrificio y cariño que le profesáis, por esa labor que calladamente hacéis año tras año sin pedir nada a cambio, porque ¿quién le pediría algo a su propia madre por amarla tanto?

Qué poco hace falta para “arrimar el hombro”.
Pantalón negro camisa blanca… Devoción.

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