«Estoy a la puerta y llamo»

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ­Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.
Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡velad!”  Marcos 13, 33-37.

    Iniciamos el Adviento, el Señor nos vuelve a llamar, llama a las puertas de nuestro corazón y quiere volver a nacer de nuevo en nosotros como creyentes que somos.

   Tenemos que preparar nuestros deseos y esperanzas de Adviento para entregárselas cuando llame a nuestra puerta.

     Debemos intentar que estos deseos no se queden en nosotros, lo típico, que las cosas nos salgan bien, que tengamos suerte, que nos quieran, deben ser más cristianos deben apuntar más alto y ver más allá de nosotros mismos. Ver aquellos que están sufriendo por la falta de salud, de paz, de trabajo de amor.

    Para nosotros mismos debemos desear vivir una fe más auténtica y comprometida con todos aquellos que nos necesitan. En el mundo hay muchas puertas a las que se están llamando, justo al lado de donde vivimos, puerta con puerta, ahí está esa falta de esperanza, hermanos de otra raza y color que nos llaman cada año por estas fechas y a los que no podemos dejar de abrirles.

Sólo cuatro semanas y el Señor llamará a nuestras puertas, viene en Navidad a nuestro encuentro, abriremos y veremos que viene realmente pobre, sencillo sin nada que ofrecer, con las manos vacías para que nosotros le ofrezcamos nuestras riquezas y no nos damos cuenta que nuestra mayor riqueza es la Vida que El nos dio; y solo nos pide nuestro compromiso cristiano, que lo demos todo, que cambiemos, que luchemos contra nuestro cansancio, la rutina, el desánimo….

Hay que tomarse con seriedad este tiempo tan especial de preparación para la Navidad, abrir nuestros corazones al Dios que nos quiere y quiere que su Hijo esté con nosotros. “Velad” “Vigilad” nos dice Jesús, no debemos dormirnos hay muchos hermanos que necesitan de nosotros, llega el Señor y tenemos que tener los ojos bien abiertos, llega a través de la mano del pobre que pide solidaridad, a través del incomprendido que pide justicia, a través del niño que pide amor, a través del desahuciado que pide cobijo, a través del………

Llega Navidad, durante unos días nos sentiremos más solidarios, más cristianos, pero no tenemos que olvidar que Navidad es todo el año, que El puede llegar en cualquier momento, en cualquier persona y nosotros debemos ser capaces de ver esa “presencia” en nuestra vida y en la de los demás.

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,  a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;  vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.  El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;  reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,  porque ninguna cosa es imposible para Dios.»  Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue. (Lucas 1, 26-38)



Adviento 2013
Ana Herrador Marín

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