ROMERIA DE NTRA. SRA. DE GUADALUPE DE BARCELONA





         Corren las nubes indecisas amenazando lluvia, son las nueve de la mañana y la gracia de nuestra Patrona la Virgen de Guadalupe, abre el telón de las nubes y aparece un hermoso día presidido de espléndido sol para calentar los huesos de estos viejos devotos.




            El primer acto es emocionante; las costaleras vestidas de azul como el manto de la Virgen, alegraban a la Chiquitilla del Gavellar meciendo las andas que estaban adornadas de humildes margaritas; sencilla, pequeña, pero con esa fuerza que corona su belleza y que llenando el pórtico de la iglesia, nos hace saltar el corazón de alegría a todos los romeros, espectadores de tan gran acontecimiento.



            Parada en la puerta de la iglesia, mientras la banda eleva con emoción las notas del Himno Nacional, reparte su Luz por este acogedor pueblo que se abre con generosidad para recibir a los ubetenses enamorados de su Patrona y de este hermoso entorno.






            En el segundo acto, se luce la procesión, que por primera vez sale de la iglesia de la Mare de Dèu de Montserrat de Castelldefels y a los sones de la banda va llenando de alegría y emoción el itinerario, hasta llegar al recinto del castillo.







            En los jardines  del castillo se había levantado un altar y un foro de trescientas sillas, megafonía y demás instalaciones apropiadas para una fiesta campera, a cargo y por gentileza de la Concejalía de Cultura. A la derecha del altar se ha instalado la bendita Imagen de Nuestra Patrona, los estandartes de las cofradías asistentes y el pendón de Úbeda.




            La Santa Misa, oficiada por el Consiliario de la Hermandad del Cristo de la Paz, ha estado doblemente rezada, según San Agustín, por los cantos de los coros rocieros Bruma del Sur y El Roure.



            Desde los expertos organizadores, empezando por el Hermano Mayor, hasta los voluntarios que ayudaban a los que se movían con dificultad, los que atendieron el bar donde se calmó la sed de tantos cantos y algarabía; Todo espléndido y perfecto como si se hubiera ensayado cuidadosamente.

            Luego vino el festival Flamenco, actuaciones de coros, cuadros de baile, cantantes que alegraron a la concurrencia y hasta las almenas del castillo parecían bailar. ¡ Cuanta Gracia de la Virgen repartida sobre todos los que al su alrededor cantamos, bailamos, nos reímos y dábamos gracias por estar allí ¡.

            Cuando el telón del cielo se cerraba poco a poco ocultando al sol, nuestra Virgen de Guadalupe se despedía dejando un atardecer lleno de amor y alegría, con el deseo de volver pasado un año.


                                
                                       Pepita Parra              12/10/2014
Fotografías D Lorenzo Molina

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